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viernes, agosto 29, 2014

Revolución y Santería (Segunda Parte) - Arturo Neimanis


Revolución y Santería 
(Segunda Parte)
La santería es un tema difícil, que pudiera promover la burla y el escepticismo y que muy pocos quieren tocar. Sin embargo, desde que Hugo Chávez se apropió de la presidencia y especialmente cuando profanó la tumba de Simón Bolívar, tomó especial relevancia en el acontecer de nuestra derruida patria.

En esencia la santería es una religión adivinatoria que ofrece al creyente los medios para tener acceso al conocimiento del mundo y a las fuentes principales de poder. Practica la magia imitativa con preceptos positivos y negativos. La santería cree en una fuerza o dios universal del que proviene todo lo creado, llamado Olodumare.

Luego están los orishás, que son deidades que gobiernan diversos aspectos del mundo. Velan para que cada mortal cumpla el destino que tiene marcado desde su nacimiento.

La Santería pretende fingir un culto católico, pero realmente es una forma de idolatría. Incluye rituales paganos como sacrificios de animales, sesiones adivinatorias, trances por posesión de espíritus, etc.

Al igual que todas las religiones, algunos han obtenido provecho económico de esta mescolanza de rituales. Vemos como proliferan los puestos en los que se venden toda clase de objetos, yerbas, pomadas, collares, etc. por personas que muchas veces no creen absolutamente en nada de eso, pero que lo hacen porque les deja dinero, es un buen negocio. No se debe explotar así la ignorancia de la gente. Es algo absolutamente reprobable.

Durante la edad media la iglesia católica vendía la salvación a cambio de riquezas, para financiar las cruzadas, igualmente hoy, una gran cantidad de oportunistas exprimen los bolsillos de los débiles mentales de nuestra época que en su ilusoria fe creen hallar algo en la santería.

Son millonarias las cifras que se manejan en Venezuela para hacerse un santo, o cualquiera de las demás actividades que conforman este culto. El fraude de la Santería ha crecido proporcionalmente a los problemas económicos del país. Y casualidad de casualidades, de la mano del auge del Chavismo.

A mediados de la última década del siglo pasado, era absolutamente extraño ver a alguien con la típica vestimenta blanca asociada a esta religión, hoy, después de tres lustros de revolución, lo realmente extraño es no encontrarse alguno en la calle.

¿Existe alguna razón lógica para este incremento de feligreses dentro de la santería?

Cuba, la jaula más grande del mundo, aparte de extraernos hasta la última gota de sangre en beneficio de sus decrépitos líderes y en menoscabo de nosotros, ha inundado nuestra tierra con espías, esbirros, corruptos y toda una fauna de seres realmente reprobables.

Dentro de los múltiples mecanismos de control que han implementado en nuestro suelo, la santería, sin duda, es uno de los más difundidos. ¿Es casualidad que no habiendo libertades religiosas en Cuba, la santería allá este protegida por el gobierno?

Desde que la esclavitud existe, siempre se ha dejado a los esclavos una válvula de escape para que en vez de rebelarse ante sus opresores, estos descarguen su ira y su frustración en otras direcciones. Históricamente ese ha sido uno de los principales roles que ha cumplido la religión.

Algo que me mueve a ratos a reírme y a ratos a casi llorar es cuando veo opositores acérrimos del régimen militando en las filas de la santería. Gritan a todo pulmón que están en contra de la dominación cubana y sin embargo le siguen el juego con su parapeto de religión. Ya ni siquiera cabe decirles que son débiles mentales, entiendo que ser chavista ya facilita el camino para aceptar cualquier otra basura, pero opositor y santero, casi parece un chiste.

Tradicionalmente la santería ha sido practicada por personas analfabetas, gente pobre, sin cultura, gente sin sabiduría. Las cosas aparentemente han cambiado, actualmente, abogados, políticos, modelos, periodistas, reinas de belleza, profesores, cantantes, presidentes, médicos, ingenieros, la practican mezclándola con el catolicismo y el cristianismo.

De seguro no son analfabetas aunque puedan ser mentalmente disociados, pobres, muchos no lo son (aunque algunas fortunas son de procedencia por demás dudosa), incultos, si, en su mayoría, sabios, creo que ninguno.
Así que bien visto, las cosas no han cambiado mucho realmente, simplemente ha variado un poco el decorado aunque la obra siga siendo la misma.


En la farsa mayor del socialismo del siglo XXI, las mentiras están a la orden del día. Medítenlo bien. Si realmente les duele nuestro país háganse esta reflexión. Para mi está muy claro. Ser chavista o ser santero, ambos son actos de traición. 

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